La Gran Realidad en lo que haces: por qué encontrarla


Hay dos hombres picando piedra. Cuando es preguntado por lo que está haciendo, el primer hombre contesta: “Estoy picando esta piedra y convirtiéndola en ladrillos”. Cuando el segundo hombre es preguntado, responde: “Estoy construyendo un templo”. Ambos estaban llevando a cabo la misma actividad, pero cada uno observa una realidad diferente en lo que hace.

¿Qué has estado haciendo hoy? De verdad.

¿Y tú? ¿Conoces lo que haces día a día? Creas una lista de tareas. Al final del día, las tachas. Todo hecho. Pero, ¿qué has estado haciendo? De verdad.

Existe una realidad en todo lo que hacemos. A veces es una realidad negativa, y otras veces es una realidad positiva (también llamada Gran Realidad). Es un fin por el que merece la pena el tiempo empleado. Es la energía que empleamos al hacerlo. Es la energía CON la que lo hacemos:

No estoy escribiendo en mi blog, estoy contando mi verdad, abriéndome al mundo. No estoy trabajando en un libro, estoy trabajando en algo que sirva para inspirar a otras personas. No estoy limpiando mi casa, estoy contribuyendo a mi paz, a tener un espacio en el que sentirme cómoda. No estoy haciendo yoga, estoy alimentando mi alma. 

Y así un largo etcétera. 

En busca de la Gran Realidad

Piensa en todo lo que haces a lo largo de un día. En todo lo que es obligatorio, y en lo que quizá no lo sea. En todo aquello en lo que empleas tu tiempo, de forma voluntaria o no, de forma profesional o no. Y párate a pensar en la realidad que hay tras todas esas actividades. Si detrás de ella hay una Gran Realidad, por la que te merece la pena seguir empleando tu tiempo, ¡genial! ¡Sigue así!

¿Trabajas demasiado? Asegúrate de que vas a poder pegarte unas buenas vacaciones en un sitio que siempre has querido visitar. ¿Sales a correr cada día? Más vale que lo hagas para conectar contigo, para reflexionar, para despejar tu mente. ¿Pasas horas delante del ordenador trabajando en un proyecto personal? Asegúrate de que sirva para alguien (OJO, que no “para algo”).

“¿Y si no consigo encontrar la Gran Realidad en lo que hago?”. Lo tengo claro: si tras cualquiera de esas actividades hay una realidad pequeña, poco importante y mucho menos, decisiva para ti o para tu crecimiento y/o felicidad, déjala ir.

No desperdicies ni un minuto más de tu tiempo en ella.

Porque tu tiempo es limitado (y además, es sagrado)

No tienes infinito tiempo para hacer todo lo que haces, te aporte algo o no, esconda una Gran Realidad detrás o no. Así que sé más selectivo. Observa tu tiempo, que es lo mismo que observar el amor que tienes por ti mismo. Hazlo valer.

Imagen de portada vía Pinterest