#ComunicaZen 6: Productividad en clave zen


Una de las cosas que me llamó la atención sobre el concepto de Slow Life, es que al principio yo creía que este estilo de vida era, precisamente eso, lento. Después, aprendí otras muchas cosas. Y una de ellas era que no se trata tanto de ir despacio, como de simplificar para dirigir nuestros esfuerzos a lo importante, evitando lo superfluo y dejando ir aquello que ya no nos importa nada.

En función de esto, y buscando información para esta nueva entrega de ComunicaZen, di con el sistema ‘Zen to done’. O lo que es lo mismo: la productividad entendida desde un punto de vista slow y minimalista, que se guía por la premisa de que lo más importante es hacer lo importante.

‘Zen to done’ combina algunos de los mejores aspectos de otros sistemas de productividad populares fusionándolos con el mandato de la simplicidad: hacer las cosas lo más simple posible, y nada más.

Productividad en clave zen:

Igual que cualquier aspecto de la filosofía zen, la productividad también se enfoca desde una perspectiva del bienestar y el crecimiento del propio individuo. Intentaremos, por tanto, dejar de lado todo aquello que no nos aporta o que no nos es útil, para centrarnos en lo que sí es importante. Para analizar esta filosofía mejor, os dejo alguno de los principios básicos del ‘Zen to done’:

#1. Todo en un sitio

Lo más importante es tener todas aquellas tareas que tenemos que hacer en un mismo sitio. Es por tanto, importantísimo, que en vez de tener tareas dispersas en post-it, apuntadas en la mano o perdidas en nuestra cabeza, las traslademos a una agenda, a un Bullet Journal o a una simple hoja de papel. De esta forma, no tenemos diferentes focos de atención y esta, por tanto, no se divide. Recuerda que demasiada complejidad, casi siempre, es contraproducente; así que, simplifica.

#2. No dejes que se acumule

Lo que puedas hacer, hazlo ahora. No lo dejes para más tarde. Y si algo no puede hacerse ya, tiene que tener por adelantado un tiempo asignado para hacerse. Si no, no vale la pena centrarse o pensar en ella.

#3. Prioriza

Prioriza las tareas de cara a establecer una planificación, en el paso siguiente. Para ello fíjate una premisa y cúmplela siempre. Por ejemplo: son más importantes las tareas que me dirijan a objetivos. Las que sean ambiguas o superfluas, pasan a un segundo plano.

#4. Planifica y paso a paso

Para la productividad en clave zen no existe la multitarea (“si estás haciendo varias cosas a la vez, no estás haciendo nada”). Para evitarla, hay que hacer una cosa cada vez y por ello, es importante planificar el día o incluso la semana. Divide las tareas más grandes (las “grandes rocas”) en tareas más pequeñas y pon aquellas que pueden ser más tediosas a primera hora del día, de forma que evites el mayor número de distracciones.

#5. Orden y fluir

Ante todo, mantén el espacio donde vayas a desarrollar tus tareas ordenado, con cada cosa en su sitio y con la menor cantidad de cosas a la vista, posible. Apuesta por que cada objeto tenga un sitio concreto y haz que tu mesa de trabajo sea un santuario minimalista. La energía, en espacios despejados, fluye mucho mejor. Mantén las cosas que utilices habitualmente a mano, es decir, cerca de donde se usan.

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