#ComunicaZen 5: Tu blog en clave zen


A raíz del feedback que me llegó por Instagram después de subir la primera entrega de #ComunicaZen sobre redes sociales, se me ocurrió hacer un post exclusivo sobre los blogs. Y es que gestionar un blog, actualizarlo, encontrar la inspiración para escribir y sobre todo, dinamizar y utilizar ese contenido con un objetivo u objetivos concretos, parece fácil… Pero no lo es. Así que, tanto si quieres utilizar tu blog como emblema de tu marca personal, como si tienes un blog integrado en la estrategia de tu pequeño negocio, aquí van algunas claves zen para que la labor no se convierta en una pesadilla. ¡Empezamos!

Constancia: el bambú japonés

Existe un cuento zen que habla de un cultivador que planta una semilla del bambú. Sin embargo, el bambú japonés no sale a la superficie hasta que pasan los primeros siete años. Un cultivador inexperto pensaría que la semilla es infértil y, sin embargo, cuando el bambú sale, puede llegar a crecer más de treinta metros en apenas seis semanas. ¿Cuánto dirías entonces que tardó en crecer el bambú? ¿Seis semanas o siete años y seis semanas? Sería más correcto decir lo segundo porque, durante los primeros siete años, el bambú se dedica a desarrollar y fortalecer sus raíces. Siempre y cuando, no cesemos de cuidarlo, porque si no, morirá antes de salir a la superficie.

¿A qué quiero llegar contando esto? Pues que igual que un agricultor experto sabe que no ha de abandonar a su planta de bambú, por mucho que no vea los resultados de su esfuerzo de manera inmediata; tú tampoco deberías abandonar tu proyecto fácilmente. En este caso, tampoco deberías abandonar tu blog. Por tanto, el primer principio zen que podríamos aplicar al mundo de los blogs es la constancia.

Tener un blog, mantenerlo y sobre todo, ver resultados medibles, es una tarea que lleva mucho tiempo y que exige un gran compromiso. No lo abandones a la primera de cambio porque no tengas las visitas que esperas. No lo dejes, sin más, porque no te lee tanta gente como pensabas que te leería. Sé constante: el blog ideal no surge de un día para otro. Exige mucho trabajo y un largo proceso de prueba y error.

Hábito: método kaizen

Hace unos cuantas entregas de #ComunicaZen, te hablé del método Kaizen para vencer a la pereza. Lo que suele pasar cuando empezamos con un blog, es que nos emocionamos mucho al principio, siendo capaces incluso de escribir más de un post cada día. Y sin embargo, a la larga, sentimos que nos faltan las ideas, que no tenemos claro de qué queremos escribir, que nos da pereza dejar de hacer esto o lo otro por escribir en el blog… En definitiva: nos ha faltado asentar el hábito. Integrar nuestro blog o el blog de nuestro negocio como una parte fundamental, e integrarlo a nuestra rutina. Antes de ponerte a escribir como loco, reflexiona: ¿cada cuánto quieres actualizarlo? ¿Cuánto tiempo va a suponerte crear ese contenido? ¿Cómo vas a organizarte para conseguirlo? ¿Cuánto tiempo al día deberías dedicarle a tu blog para alcanzar tu objetivo?

Creatividad: Think zen

Lo complicado no es tener una idea para escribir en tu blog. Lo complicado es que esas ideas se transformen en contenido y que este contenido sea, a su vez, de valor para el lector. El autor Franc Ponti, habla en su libro, Inteligencia Creativa, de lo que él denomina “Método Zen”, y que estructura a través de 7 elementos:

  1. Think Zen: encontrar el equilibrio entre la calma necesaria y la tensión creativa para que fluyan las ideas. Esto puede conseguirse mediante un espacio adecuado, por ejemplo.
  2. Think Po: basado en las técnicas de creatividad desarrolladas por Edward de Bono. Hay que entrenar la creatividad razonando provocativamente, pensando alternativamente y proponiendo utópicamente.
  3. Think Open: observar otras realidades, mirar al todo, saber escuchar y estar abiertos a recibir, más que crear.
  4. Think Flow: para que una idea se transforme en algo tangible, en un contenido de valor, tiene que poder fluir. Generar un estado adecuado para que las ideas fluyan, no es sencillo, pero es necesario.
  5. Think and Draw: cuando tengas ideas, prueba a alejarte del portátil. Coge un bolígrafo y un papel y realiza esquemas y mapas mentales. Así estás conectando con tu niño interior, y partes de tu mente que estaban dormidas, despiertan.
  6. Think Happy: para que tu blog funcione y para tener ideas, necesitas crear elementos de pasión y motivación. Busca incentivos y prémiate cada vez que alcances objetivos. ¡Una mente feliz piensa mucho mejor que una que no lo es!
  7. Think Team: si tu blog es colaborativo, nunca pierdas de vista al resto del equipo. Sesiones de tormenta de ideas, a veces funcionan muy bien de cara a crear contenido. Si llevas tu blog solo… ¡Pregunta a tu audiencia sobre aquellas cosas sobre las que les gustaría leer!

POSDATA:

De momento, estos 3 principios zen aplicados al mundo de los blogs, son suficientes… ¡Pero no son los únicos! ¿Qué más cosas crees que pueden ayudar a un blogger principiante además de la constancia, el hábito y la creatividad? ¡Cuéntamelo en Twitter con el hashtag #ComunicaZen!

Imagen de portada vía Pinterest