Tu viaje interior


Hay dos formas de viajar. Una es hacia el exterior, conociendo nuevas ciudades, nuevos países, y hasta nuevas personas. Otra es hacia el interior, puede que más económica, pero sin duda, puede llegar a ser mucho más incómoda. Ambas se complementan. Puedes viajar hacia el exterior por querer viajar hacia el interior, para buscar la calma necesaria para conseguirlo o porque necesitas una pausa, antes de sumergirte en todas las preguntas que supone.

El viaje interior no tiene fecha de vuelta, por cierto. No es necesario coger un billete para regresar. Dura tanto como dure tu vida. Tanto como tú estés dispuesto a profundizar.

“El único y verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos” (Buda)

Tu viaje interior

El viaje interior no es algo que todos necesitemos, aunque sí es algo que todos podríamos experimentar. Hay gente que pasa toda su vida sin preguntarse nada acerca de sí mismo, sino valorar seriamente sus inquietudes personales o espirituales, y te diré algo: no pasa nada. Sin embargo, el viaje comienza para aquellas personas que dicen: “está bien: esto es lo que soy HOY, quiero saber por qué, para qué, si tengo un objetivo que merezca la pena, cuáles son mis posibilidades, cuánto de lejos puedo llegar. Quiero saber lo que me gusta y lo que no, quiero saber las cosas que me hacen feliz o todo lo que he aprendido hasta la fecha”.

Sí. Podría seguir infinitamente, porque el viaje interior comienza cuando te cuestionas a ti mismo o a tu realidad y comienzas a hacerte preguntas. Ya nunca acabarás de preguntarte cosas, ¡pero seguro que tu vida será muy interesante!

Diario de viaje

¿Alguna vez has llevado a un viaje al extranjero o a otra ciudad un diario donde apuntar los sitios a los que ir, las cosas que querías visitar o incluso para pegar alguna entrada un museo? Los diarios son una herramienta muy útil para reunir información o expresar emociones. ¿Por qué no iba a resultar útil también cuando se trata de un viaje hacia adentro? Anotar todos tus nuevos descubrimientos, tus pensamientos o intentar resumir en palabras ciertas ideas, pueden ayudarte a aclararte cuando lo necesites y a aprender más sobre ti mismo.

La meditación, el vehículo hacia tu destino interior

Meditar puede ayudarte a emprender tu viaje interior con muchos beneficios. Encontrar una hora al día para ti, para estar asolas y en silencio, y sumergirte en ese océano personal mientras tu mente se despeja poco a poco de tus pensamientos, vale la pena. A veces estamos tan ocupados que se nos olvida lo que debería ser nuestra preocupación más importante: nosotros. Lo que queremos, lo que no, lo que nos hace felices, lo que nos apetece y lo que no nos apetece o cómo queremos desarrollarnos y vivir nuestra vida.

POSDATA:

El viaje interior nos ayuda a obtener una imagen precisa y real de nosotros mismos, sin distorsiones. Vemos nuestra realidad tal y como es, logramos ver más allá de un estado de ánimo concreto y podemos controlar mejor nuestras emociones, eligiendo siempre las más sanas por encima de aquellas que nos hacen daño. Podemos ser más capaces de resolver problemas, podemos ser más coherentes con nosotros mismos y con nuestra forma de vivir. En definitiva, el viaje interior no es un destino, sino más bien una forma de viajar en sí misma, ¿no crees?

Imagen de portada vía Pinterest