Qué es y cómo entrenar la resiliencia


¿Cuántas veces has pensado que lo tenías todo bajo control? Mejor: ¿cuántas veces has pensado que lo tenías todo bajo control y, de repente, un cambio brusco ha hecho que todo se tambaleara? Seguro que muchas más de las que incluso recuerdas. Y no, no es que tengas mala suerte o que seas un imán para las adversidades: es que la vida es así. Nuestro día a día es tan impredecible (y ya no digamos nuestra vida) que es imposible tenerlo todo bajo control. Día a día, superamos obstáculos que ponen a prueba nuestra capacidad de superación. Y cuando estos obstáculos sólo hay dos opciones: o superar la prueba, o darnos por vencidos.

Ante las adversidades que ponen a prueba nuestro equilibrio físico y emocional, que amenazan el sentido de futuro o la misma supervivencia, necesitamos mecanismos para resistir. Las conexiones afectivas, las facultades mentales o el pensamiento positivo son algunos de los factores que nos permiten recomponernos de los goles e incluso, salir fortalecidos (Superar la adversidad: el poder de la resiliencia).

Qué es la resiliencia

La resiliencia es la capacidad de adaptarnos a las adversidades. Es salir fortalecido de una situación difícil. Una persona resiliente confía en sí misma y en sus capacidades para resolver los problemas, aunque también conoce sus limitaciones. Generalmente, una persona resiliente es capaz de adaptarse a las situaciones que van llegando, porque ha aceptado que es imposible controlarlo todo.

¿Se puede entrenar la resiliencia?

La mayoría de expertos considera que la resiliencia puede desarrollarse y que, como si fuera un músculo del cuerpo, se puede entrenar. En este sentido, el autoconocimiento o la forma en la que afrontamos las diferentes situaciones de nuestra vida, son clave. Aquí van otras recomendaciones:

#1. Actitud positiva

Es importante que tú mismo muestres una actitud positiva ante la vida, así como que te rodees de gente con esa misma actitud (recuerda: las personas tóxicas no suelen hacernos bien). Y es que la buena energía es contagiosa. No se trata de forzarnos a estar felices en cada momento de la vida, sino en de ser un poco más optimistas en general.

#2. Escúchate

Pararte a averiguar qué estás sintiendo, por ejemplo, en esos días en los que no te sientes bien o en los que crees que algo falla, es fundamental. Debes ser capaz de identificar tus sentimientos para conectarte a ellos y poder gestionarlos, ya sean negativos o positivos. Aprende a escucharte y a darte lo que necesitas en cada momento.

#3. Más perspectiva, por favor

Ante una situación que nos causa tensión o que nos descoloca, debemos intentar mirarlo todo con perspectiva. Comparar, por ejemplo, un acontecimiento que ha logrado enfadarnos o desestabilizarnos con el resto de aspectos positivos en nuestra vida, puede resultar útil. Y es que muchas veces el problema no son los problemas en sí, sino nuestras reacciones ante ellos. Aceptemos que hay cosas que no podemos cambiar e intentemos darle a cada cosa la importancia que tiene (ni más ni menos).

POSDATA:

Hay un libro bastante bueno acerca de la resiliencia que se titula: “Superando la adversidad” y que, a través de docenas de ejemplos y anécdotas reales, nos ayuda a entender un poco mejor este concepto y da unas cuantas claves para aplicarlo a nuestra vida.

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