Cómo lidiar contigo mismo en épocas de transición


Recuerdo que al acabar la Universidad sentí un enorme vértigo. También cuando me fui a vivir con mi pareja y las veces en las que he cambiado de trabajo. Todas esas ocasiones en las que el miedo y la incertidumbre han hecho su aparición en mi vida, tenían algo en común: eran épocas de transición. O lo que es lo mismo: ese espacio que queda entre el fin de una etapa y el comienzo de una etapa siguiente. Son épocas en las que nos cuestionamos mucho a nosotros mismos, o en las que incluso nos juzgamos o nos sentimos impostores. Épocas de incertidumbre, de desear ser capaces de adivinar el futuro, de ojalá esto pase pronto y sea lo menos doloroso posible.

Épocas de transición: unas vacaciones en tierra de nadie

Sin embargo, rara vez una época de transición no implica algo de dolor. Aunque sea el comienzo de algo nuevo, bueno y apasionante, la época justo antes de ese comienzo, puede llegar a ser una pequeña tortura. La buena noticia es que la mayoría de las veces, es una tortura infringida por nosotros mismos, con lo cual nosotros mismos tenemos el poder de hacerla un poco más llevadera.

Hoy te traigo algunas formas de lidiar con las épocas de transición y contigo mismo una vez que entras de lleno en una. No tengo que decir que esto no es una ciencia exacta y que lo que aquí comparto son cosas que yo misma he ido aprendiendo en mis diferentes épocas de transición. ¿Añadirías alguna más a la lista?

#1. Ocupa un nuevo espacio

En las épocas de transición te cuestionas, más que nunca en tu vida, tu lugar en el mundo. No perteneces al pasado, pero tampoco al futuro (todavía). Puede que te toque hacer maletas, despedirte y ocupar un nuevo espacio. Si has acabado una relación, tendrás que volver a recomponerte emocionalmente y guardar cosas o recuerdos que, por ahora, te hacen más mal que bien. Si te vas de tu trabajo, tendrás que recoger todas tus cosas y ponerlas en otro sitio. Es hora de cambiar tu sitio seguro por otro nuevo. A veces duele, pero es una salida, literal, de tu zona de confort. Y tampoco está tan mal, créeme.

#2. Asume que puede salir mal

Normalmente, una época de transición es el comienzo de algo incierto, que puede ser bueno o no. Si se supone que, a priori, lo que comienza va a ser bueno, debes asumir que puede salir mal. No tienes que ir condicionado y convencido de que va a salir mal, pero simplemente, intentar prepararte mentalmente para los inconvenientes que vas a encontrar o los errores que es posible que cometas. Así será más fácil preguntarte y decir: “no soy perfecto, pero al menos lo he intentado y esto me ha enseñado algo”.

#3. Déjalo ir

Puede que tu época de transición no sea voluntaria. Puede que haya tocado el fin de una etapa contra tu voluntad, cuando no estabas preparado, y ahora te sientes absolutamente perdido. Está bien llorar la pérdida de esa etapa, sentir un poco de nostalgia e incluso pena por lo que ha acabado. Pero lo más importante es que no puedes estancarte en ello. Tienes que respirar hondo, y mirar hacia adelante. Tienes que dejar ir lo que ya no va a ser nunca más. Recuerda: si no cortas la maleza, no podrán crecer cosas nuevas en tu vida.

#4. Di sí:

Di que sí a nuevas aventuras, a nuevos retos y a nuevas oportunidades. Decir que SÍ a veces también es bueno (aunque, por supuesto, decir que no de vez en cuando es incluso saludable), porque también te hace salir de tu zona de confort y hace que la época de transición sea más entretenida, más divertida y más distinta. Planes que nunca creíste que harías, libros que nunca pensaste que leerías… ¡Di que sí!

#5. Abraza el desastre:

En las épocas de transición solemos tener una percepción de que toda nuestra vida (e incluso los espacios físicos que habitamos) son un completo desastre. Nuestra cabeza no hace más que producir pensamientos, pero ninguna idea concreta. Nuestra casa o incluso nuestro armario, se convierten en el reflejo del desastre mental. Y sin embargo, ¿sabes qué? El desastre es necesario. Poner cosas en orden (ya sean los armarios de la cocina o nuestra cabeza) puede ayudarnos a clarificar ideas. Así que, no te lamentes, abraza el desastre. Y sobre todo: piensa en formas creativas para volver a ponerlo todo en orden.

POSDATA:

No todo es malo durante las épocas de transición. Según cómo las afrontes y sobre todo, con qué energía, pueden ser oportunidades de crecimiento personal y de autoconocimiento.

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