Ikigai: la razón de vivir


Según la cultura japonesa todo el mundo tiene un Ikigai (生き甲斐). Ikigai significa “la razón de vivir”. Por tanto, todo el mundo tenemos un motivo para vivir, una razón para nuestra existencia, un objetivo en la vida, vaya. Me explico: todos tenemos muchos motivos para vivir, pero el ikigai, de acuerdo con al cultura japonesa, no es cualquier motivo, es El Motivo. Encontrarlo, ah, eso es otro cantar. Se requiere una búsqueda dentro de nosotros mismos y también fuera. Quizá tardes años en encontrar tu ikigai. Quizá, quién sabe, no lo encuentres nunca.

Descubrir nuestro ikigai es, por tanto, descubrir el sentido de nuestra vida. En la cultura de Okinawa, el ikigai es “una razón para levantarse por la mañana”. En dicha cultura, se cree que descubrir tu ikigai te traerá satisfacción y plenitud (e incluso, puede alargarte la vida).

En busca de tu ikigai

Lo cierto es que la búsqueda del ikigai no es una cosa sencilla, pero si te apetece tener un sitio por el que empezar, hoy te traigo los 4 fundamentos en los que se aplica la búsqueda del ikigai a la vida moderna. Estos son: PASIÓN, MISIÓN, PROFESIÓN y VOCACIÓN. En teoría, el ikigai de todos está en un punto en el que se encuentran estos 4 fundamentos. Que, a su vez, tienen su propio proceso de búsqueda y descubrimiento. Déjame explicártelo con un diagrama:

Pasión: la unión de lo que amas con aquello en lo que eres bueno

Hace años que escribo, leo e investigo sobre lo importante que es encontrar y tener una pasión en la vida (los que seguíais mi antiguo blog, probablemente, recordaréis lo mucho que os daba la murga con ello). Pero es que la PASIÓN es lo que mueve a las personas, es la gasolina que nos empuja para cumplir nuestros sueños. Sin pasión, no podemos hacer nada.

Según la búsqueda del ikigai, tu pasión es es la unión entre aquello que amas y aquello que eres bueno. ¡OJO! No vale tener mucho de lo uno y poco de lo otro (por ejemplo: mi pasión puede ser el mundo de la canción, puedo amar cantar, pero… no se me da bien cantar, así que ahí no puedo encontrar nada. Sobre esto, hay una charla buenísima de Odín Dupeiron que siempre recomiendo y que os dejo por aquí. ¡Merece muchísimo la pena!).

Profesión: la unión de aquello en lo que eres bueno con aquello por lo que te pagan

Puede que no ames tu trabajo, pero si eres bueno haciendo lo que haces y además, a final de mes te llega una nómina con la que pagar las facturas, aquí tienes el segundo elemento de tu ikigai: tu profesión. No lo confundas con vocación… Eso viene justo ahora:

Vocación: la unión de aquello por lo que te pagan con lo que el mundo necesita

Para que una vocación sea vocación tiene que ser, además de algo por lo que recibas una remuneración, algo con lo que estés aportando tu granito de arena al mundo. Porque ahí estás haciendo algo más que ser bueno en lo que haces. Estás consiguiendo que el mundo sea un poco mejor, estás ayudando a cubrir una necesidad o incluso estás inspirando o enseñando algo a un sector de la población.

Misión: la unión de lo que amas con lo que el mundo necesita

Tu misión es ese algo que haces sin necesidad de que te paguen porque adoras hacerlo, y además con ello estás contribuyendo a que el mundo sea un lugar mejor o estás cubriendo una necesidad. Si, por ejemplo, empiezas en tu tiempo libre a colaborar con una ONG, o a escribir libros o a dar charlas o abres un blog para ayudar e inspirar a otros, estás llevando a cabo tu MISIÓN.

Y ahí, querido amigo, en el centro de todo, es donde sucede la magia:

El ikigai es ese punto concéntrico en el que estos cuatro elementos se unen. Es algo que te gusta, que se te da bien, por lo que ganas dinero y con lo que, además, mejoras el mundo. Es ese algo que está ahí, esperándote, queriendo hacerte sentir feliz y satisfecho con la dirección que has tomado en tu vida.

POSDATA:

Es verdad, buscar tu ikigai puede ser una tarea tan ardua que, probablemente, te mueras sin haberlo encontrado. Pero, ¿y qué hay de todas las cosas apasionantes que podrías descubrir en el proceso? Pese a que al final nunca consiguieras dar con tu ikigai, ¡es probable que sólo intentando buscarlo un mundo completamente nuevo se abra ante ti! No sé tú, pero yo creo que ese es un buen casi-ikigai por el que merece la pena levantarse por la mañana.

Imagen de portada vía: Pinterest