Por qué debes practicar el desapego


El otro día hice limpieza de armario. Llevaba sin hacer una limpieza en profundidad desde que me mudé a mi casa (unos 3 años), y ya sentía que lo necesitaba. Durante todo el proceso, identifiqué en mí misma diferentes patrones:

  • Tuve una fase de: “No me quiero deshacer de esto. Llevo sin ponérmelo dos años, pero quién sabe, quizá me lo ponga alguna vez”.
  • Después, tuve la fase de: “Lorena, sé realista. Si no te lo has puesto en el último año, ya no te lo pondrás”.
  • También tuve varios ataques de: “Por si acaso” o “Es que le tengo mucho cariño a esta camiseta que hace años que no me pongo”.
  • Y, algunas veces (las que menos, he de reconocerlo), me deshacía gustosa de cosas que sabía que no me iba a poner nunca jamás.

Tres horas y cuatro bolsas llenas de ropa después, me di cuenta que lo que acababa de hacer había sido más que una limpieza. En parte, había sido un ejercicio para practicar el desapego.

¿Qué es el desapego?

Quizá si escuchas por primera vez hablar sobre el desapego te parezca un concepto frío. Pero te prometo que, enfocado de forma positiva, puede ser todo un camino hacia tu propia libertad personal.

En nuestra sociedad, hemos ido creando vínculos emocionales con ciertos objetos o costumbres, de tal forma que sentimos que no podemos vivir o avanzar sin esas cosas.

El desapego es no depender de lo que tenemos o de una persona con la que tengamos vínculos afectivos, es lograr ser autónomos aunque no consigamos cosas. Un exceso de apego sería vivir esclavizado, vivir con miedo.

Podemos sentirnos apegados a un objeto o también a una persona o a nuestra propia rutina. Sin embargo, podemos desarrollar la creencia compulsiva (y bastante destructiva) de que sin cierta cosa o persona no podemos ser felices. Lo que se nos olvida, es que la felicidad tiene que ir de dentro hacia afuera, y no al revés. Es decir: tu felicidad no debe depender de nada exterior, sino que debe nacer dentro de ti.

Practicar el desapego no significa, en absoluto, desprendernos de todo aquello que nos es importante o romper vínculos emocionales con personas que forman parte de nuestro círculo personal. Lo que sí es, es la oportunidad de vivir de acuerdo con nuestras necesidades, dándonos la opción de crecer, sabiendo que a veces, para que quepan cosas nuevas en nuestra vida, tenemos que deshacernos de otras. El desapego es vivir sin tener que sufrir dependencia, disfrutar más del momento presente (de lo que tenemos AHORA), aprender que las pérdidas existen y saber que podemos disfrutar de algo sin tener que aferrarnos de forma absoluta a ello.

Las 4 leyes del desapego

Si quieres empezar a practicar el desapego (empieza por lo material y después, poco a poco, ve intentándolo con lo emocional), aquí van 4 leyes que te ayudarán a recordar y a aplicar este concepto en tu día a día:

  1. Eres responsable de ti mismo: nadie, por mucho que te quiera, podrá cargar con tus problemas por ti, podrá resolverlos o podrá afrontarlos. Tampoco puede depender de nadie tu felicidad, y nadie debe ser culpable de tus decisiones. Tú llevas las riendas de tu vida y lo haces con total responsabilidad.
  2. Vive el presente y asume la realidad: vivir el momento presente te hace más consciente de tu realidad. Haciéndolo, evitas la nostalgia del pasado y la ansiedad por el futuro. Te vuelves más consciente de quién eres, de lo que quieres, de lo que necesitas y sobre todo: de lo que no necesitas.
  3. Sé libre y deja que los demás lo sean: obviamente, esto no quiere decir que no crees vínculos afectivos con otras personas (los seres humanos somos sociales por naturaleza). Sin embargo, tienes que procurar que todas tus relaciones, más o menos íntimas, da igual, se basen en la libertad y la confianza. Debes respetar la individualidad de los demás y ser independiente.
  4. Las pérdidas sucederán: las personas se van de tu vida. A veces lo hacen de forma voluntaria, otras veces no. Pero sea como sea, tienes que ser consciente de que las pérdidas sucederán. Y cuando entendemos que, por mucho que duelan o por mucho que no queramos estas pérdidas, son inevitables, viviremos de forma mucho más consciente el momento presente.

POSDATA:

El desapego es algo más complejo de lo que parece. No se trata de tirar cosas. Se trata de hacer todo cuanto podamos para sentirnos libres. Se trata de intentar ser independientes, autosuficientes y responsables de nuestra propia felicidad. Sus beneficios, sin embargo, son sorprendentes. Practícalo a diario.

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