Malas budistas: qué son y cómo se usan


¿Haces yoga o meditación y te has fijado en que hay gente que lo hace con collares o pulseras enrollados en la muñeca? Esos “collares” se llaman malas. También son conocidos como malas budistas o tibetanos. Y aunque tengan la apariencia de algo simplemente estético, un mero adorno, lo cierto es que encierran un significado mucho más profundo y sirven de gran apoyo a la hora de meditar o hacer yoga.

Mala budista: qué es

Los malas se han utilizado en el hinduismo y el budismo durante cientos de años. Su función es, al igual que la de un rosario, la de ayudarnos llevar la cuenta de las repeticiones de los mantras en meditación.

Cómo es un mala budista

Los malas están compuestos, generalmente, de 108 cuentas. Este número se repite en medidas astronómicas, atrológicas, aritméticas, geométricas o matemáticas y es por ello, considerado un número mágico. Además:

  • Una de las teorías que dan la importancia al número 108 en la cultura Hindú es que el 1 representa a Dios (el Universo, la Verdad), que el 0 representa la Nada y la Humildad en la práctica espiritual y que el 8 representa el Infinito.
  • También se dice que son 108 las líneas de energía que pasan por el corazón.

En cuanto a los materiales con los que se fabrican los malas, son muy diversos, pero generalmente se hacen a base de semillas de madera, de loto, de hueso de yak… o de Rudrakhsa. La Rudraksha es un árbol que crece en las llanuras del río Ganges y está considerado un material noble. Con estas semillas se componían los malas en origen. Además, se caracterizan por tener una composición única de carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno, por lo que son muy ligeras.

Los malas también suelen fabricarse a base de pierdas como ónix, aguamarina, jade, amatista, cuarzo… El motivo de esta variedad de materiales es que cada uno de los com0onentes de un mala aporta una energía diferente. Así, existen malas para atraer la buena suerte, potenciar el equilibrio o la fuerza interior, por ejemplo.

Los malas y los mantras

Como te he contado antes, los malas ayudan a no perder la cuenta en la repetición de los mantras durante la práctica de meditación. Repetir mantras es una forma de concentrar la atención y que la mente no se vea invadida por cientos de pensamientos. Además, el significado de los mantras también puede ser muy importante (recuerda que las palabras configuran nuestra realidad) y a base de repetirlos, somos más conscientes de ellos, y más capaces de hacer tangible una idea o pensamiento (¿te imaginas cómo te sentirías después de una sesión de meditación en la que repitieras 108 veces “soy capaz de hacerlo” o “puedo conseguirlo” o “soy suficiente”?).

POSDATA:

Con todo esto, no resulta extraño pensar que hacer yoga o meditación con un mala te otorgue un plus de confianza y de concentración. Si estás pensando en probarlo, yo te recomiendo los malas de Mukhas Collection: artesanalmente elaborados en la isla de los Dioses en Bali, según la sabiduría oriental. ¡Echa un vistazo a su web!